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VANGUARDIAS DEL CINE MEXICANO Estar en la vanguardia es tener una disposición de permanente apertura hacia lo inédito, un afán de renovar la expresión artística que estalla ahí donde las convenciones se han establecido; donde los cánones tienden a congelar el aliento y el pulso poético; donde la vibración de lo insólito se ha ido apagando para dar paso a lo rutinario, trillado y convencional. La vanguardia requiere más bien de hijos rebeldes ante la autoridad establecida; y en el cine mexicano éstos fueron escasos y poco persistentes. En sus orígenes, las señales del cine soviético, el de la República de Weimar y el expresionismo alemán impactaron su imaginación y los llevaron a experimentar procesos similares. Pero la suya no fue una revuelta contra el status, sino acaso una tímida propuesta que en su momento no fue escuchada, pero cuyos ecos persisten, inquietando a nuevas generaciones, indicando otros espacios posibles para un nuevo, novísimo cine mexicano.
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